Finalización de estudios, un máster, acabar el postgrado, un curso para complementar la licenciatura, idiomas, estudios oficiales en la UE... Crisis. ¿Qué crisis? Los estudios superiores y las ayudas para finalizarlos que, como toda la estructura, deberían verse sacudidos por la situación económica mundial se salvan, de momento, de la quema.
Las entidades financieras hacen esfuerzos para mantener los créditos estudiantiles a flote. Ni uno solo de los productos que se ofertaban hace un año ha desaparecido. Ni una sola de las condiciones ha variado o se ha endurecido. Los intereses siguen siendo bajos, los plazos de devolución cómodos y las cantidades prestadas se ajustan a las necesidades de los estudios.
Al menos, eso afirman desde las principales entidades financieras del país. Aunque todavía no tienen datos sobre si ha habido un descenso en la demanda de este tipo de ayudas para la finalización de estudios, la impresión dominante es que sí lo habrá. La explicación para todos es clara: "El problema es que hay menos demanda solvente. Ocurre lo mismo que con las hipotecas inmobiliarias, la gente no accede porque no puede, porque no tiene.
En cuestión de estudios, es más fácil que ahora haya gente que desestime la idea de hacer un máster y lo deje para más adelante. Por pocos requisitos que se exijan hay que cumplirlos", afirma Isabel Moreno desde Caja Madrid.
Esta entidad, que afirma que sigue manteniendo el préstamo Consumo Joven, destinado a la formación de clientes que no superen la treintena y que ofrece un máximo de 18.000 euros con un plazo de devolución de 60 meses, no es la única que piensa de esta manera. Desde La Caixa, bastante reacia por política de empresa a hablar de condiciones crediticias, confirman esta tendencia: "No se ha modificado nada. La oferta es la misma desde hace años. Otra cosa diferente es que la gente, con la incertidumbre económica que se vive y se transmite, se permita solicitar ahora un crédito por mucho que sea para invertir en tu futuro".
Si se sigue avanzando en el mapa de entidades financieras que ofertan este tipo de servicios, topamos con el Santander que es, con seguridad, la que más invierte en estudiantes y la que más variedad de productos tiene. Así este banco te financia desde la compra de un equipo informático hasta el coste total de la estancia en el extranjero cuando de estudiar en una universidad europea se trata. Las condiciones son inmejorables. Y nada ha cambiado.
Ni comisión de apertura, cantidades de hasta 60.000 euros dependiendo del tipo de producto. Pero, ojo, esta entidad es la única que reconoce que en junio revisaron los intereses. "Una práctica que se realiza todos los años. Nada reseñable. El resto de condiciones siguen siendo las mismas. El acceso a los créditos es fácil. Otra cosa es que ahora se quieran solicitar".
El grupo BBVA no aporta nada nuevo. Uno de sus productos estrella es el "Préstamo Máster Blue Joven", que anticipa hasta 30.000 euros, con un plazo máximo de amortización de 10 años. Interés: euribor más 1% durante el primer año, y más 1,25% durante el resto del período. A cambio, no dispone de ninguna clase de comisión en su contratación.
Aunque parezca que no hay truco, no hay que olvidar que nos enfrentamos a prestamistas bancarios. Y que, por norma, en algún sitio tiene que estar el fallo. Estas ayudas nacieron con un tipo de interés fijo. Ahora ese interés está sujeto al Euribor, que en el último año ha sufrido numerosas fluctuaciones, la mayoría al alza (excepto en las últimas semanas). Así que, antes de contratar cualquiera de estos créditos, hagan cuentas pues, a la larga, las cábalas pueden descabalarse. No obstante, la solicitud de estas ayudas sigue siendo una de las mejores opciones para acabar los estudios.
Otra de las posibilidades es el Préstamo Renta Universidad del Ministerio. Lo más ventajoso es que no hay que pagar intereses. Se concede a los universitarios que quieran cursar un máster en una universidad del Espacio Europeo de Educación Superior. Financia los gastos necesarios para comenzar el máster con un máximo de 6.000 euros y 800 euros mensuales para otro tipo de gastos, con un límite de 21 mensualidades. No hay que devolverlo hasta que el alumno no tenga un trabajo que supere un nivel de renta de 22.000 euros. La Agencia Tributaria se encarga de verificar cuál es el nivel de renta de los solicitantes.
Este modelo, de movilidad dentro de los países de la Unión, se ha importado de EE UU, pero no es el único que ha llegado de allí donde, desde hace décadas, tuvieron claro que invertir en la educación superior de alto nivel era invertir en el propio país. Esto cada se ve más en España, en las escuelas de negocios privadas. Aquí, al contrario de lo que se prevé que pasará en las entidades financieras, las solicitudes de ayudas para el estudio han experimentado una tendencia a la alza en los últimos tiempos. Este año no ha sido ninguna excepción. En IESE Business School así lo confirman. Agustín Delgado, Financial Aid Oficer, afirma que "la evolución en las ayudas es creciente.
Nosotros, como los bancos, a la hora de seleccionar alumnos a los que conceder un crédito (en realidad se lo da la entidad con la que tenemos el convenio), valoramos el coste y los posibles beneficios; siempre habrá retorno. Y el perfil de los chicos que se matriculan en nuestra escuela es muy alto. Es lógico que se valore la capacidad de pago de la persona, pero en realidad el verdadero aval es el mismo. Si hay un chico muy brillante no se le puede dejar escapar?".

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