
Comprar, mantener o vender. Puede que se lea rápido pero la recomendación de un analista sobre si vale la pena adquirir o no acciones de una determinada empresa es todo menos rápida. Una importante lección que han podido experimentar los concursantes de la quinta edición de los Premios CFA, que en pocas semanas deberán defender ante un jurado su recomendación, después de trabajar durante meses en el informe.
Tras cuatro años de éxito descubriendo a las futuras promesas del sector del análisisbursátil, el concurso regresa con una nueva entrega donde el premio es el título con mayor prestigio dentro del mundo del análisis.
Organizado por CFA Institute y CFA Spain, con el patrocinio de Criteria CaixaCorp y elEconomista, reúne a las jóvenes promesas que en el futuro podrían convertirse en los analistas encargados de aconsejar la compra o venta de acciones y quienes gestionarán los grandes patrimonios de los fondos de inversión.
En total se darán cita siete equipos de seis universidades y escuelas de negocio, quienes deberán demostrar ante un jurado su capacidad a la hora de llevar a cabo un análisis fundamental de Abertis, la empresa seleccionada para esta quinta edición del concurso. Pero la tarea no es fácil, y los concursantes deberán aprovechar estas últimas semanas para limar asperezas y así ganarse un puesto en la siguiente etapa del concurso que se llevará a cabo en Estambul, Turquía, hasta llegar a la etapa final en Hong Kong, China.
Pero antes de pensar en los viajes, lo primero es formar el equipo. Cada centro de enseñanza tiene su forma de escoger a los concursantes, que van desde la selección uno a uno de los miembros, hasta nombrar el capitán y que decida él/ella quién le acompaña en la aventura. Algo similar sucede con los tutores.
Cada equipo tiene derecho a contar con ayuda por parte de algún profesor del centro "con la limitación, según el reglamento del concurso, de que sea un máximo de 15 horas con el tutor", señala Daniel Masso Bongioanni, capitán del equipo de la escuela de negocios IEDE. Razón suficiente para tomarse con algo de calma la selección del guía. "No lo hemos elegido todavía porque la idea es que nos dé una visión distinta, aporte algo nuevo a lo que ya tengamos entonces", señala Daniel de Ramón Yus, miembro del equipo que representa al Instituto Estudios Bursátiles (IEB).
Cada equipo está formado por cinco miembros donde sólo los mejores son elegidos, aunque no existen criterios específicos que determinen dicha selección.
De hecho, uno de los aspectos que llaman la atención es que gran parte de los que participan no son españoles, sino que vienen de diversas partes del planeta como Kazajstán; pasando por España hasta Venezuela y Chile. De este último país es el capitán del equipo del IEB, Jorge Herrera Álvarez, quien tenía previsto volverse a Chile una vez defendido su trabajo final de master en el pasado mes de diciembre. Sin embargo, la posibilidad de participar en el premio le hizo cambiar de opinión.
"Además del honor que supone representar al IEB, el Premio CFA es una oportunidad de aprendizaje irrepetible", señala. Uno de sus compañeros, Daniel de Ramón Yus, añade: "personalmente considero, y creo que hablo por el equipo, que el análisis fundamental objeto de este concurso es el método correcto de aproximarse al mercado bursátil" y este evento permite pulir las herramientas y habilidades para ello.
Esa es una de las razones por la que la capitana del equipo de CIFF, Assiel Rakhimzhanova, decidió aceptar el reto CFA: "Si concursamos es para ser mejores", apunta.
"Nuestro equipo, además, cuenta con algo muy bueno y es que, aunque somos del mismo master en finanzas, cada uno de nosotros tiene sus propias ventajas, así que si las usamos todas en el concurso, entonces saldrá bien", explica convencida. Este enfoque global podría suponer una ventaja, pero también puede jugar en contra, como explica Daniel Masso, cuyo equipo está formado por tres latinoamericanos y un español.
"La parte más técnica es la evaluación de empresa, y muy a pesar, ahí no puedes ser global", explica. Asimismo, los tecnicismos en inglés aumentan la dificultad y es que, aunque los equipos entrevistados no tienen problema con el idioma, es esencial conocer el significado exacto de las palabras.
Después de todo, deberán defender en una exposición en inglés su valoración de vender o comprar acciones de Abertis, la empresa elegida para la ocasión, y luego someterse a una ronda de preguntas por parte del jurado. Sin embargo, no es algo que les asuste. Como señala Maureen Athanasiadis del grupo del IEDE: "Tras meses de trabajo, llegaremos a un punto en el que conoceremos a la perfección a la empresa, por lo que al final saldrá por sí sola la respuesta a cualquier pregunta del jurado", señala.
Aunque la estrategia es uno de los aspectos que más se miman a la hora de enfrentarse al reto, todos los equipos tienen algo en común: buscan una base que les sirva de apoyo para luego dividir las tareas según la experiencia o habilidad de los miembros. "Hay que intentar averiguar cómo va a ir la empresa en el futuro" para poder dar una recomendación, explica Daniel de Ramón, del IEB.
Para ello, y según explica su compañero Fernando Somoza Vicente, "hay que conocer muy bien a qué se dedica la empresa, cuál es su core business o actividad base y cómo se ha comportado hasta la fecha para poder hacer las estimaciones lo más aproximadas posibles de lo que será Abertis en los próximos años", explica.
La empresa, además, cuenta con algunas sorpresas para quienes desean entender su funcionamiento. Su actividad es muy diversificada -desde autopistas hasta telecomunicaciones- y está presente en más de 10 países. Esto añade complejidad al análisis, lo que se traduce en más horas de trabajo. "Mientras más complicada sea la empresa, más difícil el trabajo, y mientras más pública, conocida e internacional, más información hay", apunta Daniel de Ramón Yus.
A lo que concluye Diana, su compañera de trabajo: "Se trata de una empresa muy grande que nos permite aplicar diversos métodos de análisis. El trabajo no va a ser sencillo y yo creo que ahí podría estar el elemento diferenciador a la hora de presentarlo ante el jurado. El equipo que mejor se enfoque y que sepa asumir esa empresa tan grande y tan compleja, va a salir victorioso", señala.
Después de todo, y aunque muchas personas consideren que el análisis bursátil es terreno de la magia y la especulación, en realidad es todo lo contrario. La exactitud en los cálculos y en el estudio exhaustivo de los sectores y de las propias empresas, etc., son aspectos que le acercan más a la ciencia que al arte de la adivinanza.

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