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"Hoy en día no se discrimina a la mujer por razón de sexo, sino por maternidad"

María L. Moratilla | 24/03/2010 - 17:13 | 0 Comentarios
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Primero, identificar el problema, ponerle un nombre. Ahora, casi una década después, pelear día a día por hacer lo más difícil: concienciar a la sociedad de que la conciliación nos afecta a todos.

Lo que comenzó como una idea bienintencionada es hoy la Fundación Mujer, Familia y Trabajo, cuyo objetivo es, como explica Gloria Juste , su presidenta, luchar por valores como la igualdad de oportunidades, la conciliación o el equilibrio.

Una parte importante del trabajo que realiza se dirige a los jóvenes, hacia el que van dirigidos los Premios Concilia, que distinguen las mejores iniciativas dirigidas a estos objetivos.


P ¿Por qué es tan importante trabajar este tema con los jóvenes?

R El trabajo con los jóvenes es parte de lo que hacemos porque, siendo realistas, éste es un problema cultural en España, y para erradicarlo no es suficiente trabajar sólo con ellos, aunque es un campo de acción importantísimo. Sólo desde la educación y la formación se cambia la cultura. Pero también es muy necesario el trabajo con los medios de comunicación, con mujeres, así como con la administración pública, por lo que le corresponde de creación de programas públicos, y con la empresa, porque la cultura empresarial española es muy diferente del resto y es muy importante cambiarla.

P ¿Y se puede cambiar?

R Sí. En estos nueve años, es quizá en la empresa donde más cambio hemos visto.

P Una compañía que aplica cambios en sus políticas, ¿en qué lo nota?

R Los indicadores no son fáciles de medir, hablamos de un sistema nuevo, moderno, más flexible y abierto, basado en la confianza entre empleado y empleador. Muchos beneficios son intangibles, pero la realidad es que después de tantos años, y por el ejemplo de modelos europeos o americanos, sí tiene una repercusión importante en las empresas. En plena crisis, con los problemas de absentismo, rotación, bajas por depresión, estrés, ansiedad? las empresas detectan que tienen un problema que no saben cómo afrontar, y por eso acuden a nosotros, lo que en sí ya es un cambio. Estas dificultades tienen muchas formas de solución y una de ellas es cambiar las políticas de recursos humanos y las formas de trabajar. La clave está en la flexibilidad, entendida en ambas direcciones: que el trabajador comprenda que hay momentos en los que la empresa nos necesita más y viceversa. Se trata de optimizar los recursos, no de trabajar menos, sino de forma diferente.

P Quizá tendamos a poner el foco en el empleador, ¿pero está el empleado dispuesto a alinearse con la empresa?

R Creo que sí, cada vez tenemos más ejemplos. Es verdad que quizá el primer paso le corresponda darlo a la empresa, al jefe, por eso siempre son el modelo a seguir. Si ellos empiezan arrastran al equipo, convirtiéndose en un equipo más compacto, con mejor comunicación y más ganas de trabajar. Hoy por mí, mañana por ti, un principio que funciona en muchas cosas, aunque en España hay una idea generalizada de si le doy, el trabajador se me va, así que no le doy nada para atarle aquí, y eso es obsoleto. Hay que establecer políticas de flexibilidad laboral, no creo en el teletrabajo total porque al final sólo se acogen las mujeres y se quedan fuera de la rueda de la empresa, pero sí en organizar parte de la jornada presencial y la otra a través de teletrabajo. Las empresas que apuestan por ello tienen resultados espectaculares.

P ¿Se notan diferencias entre Pymes y grandes empresas?

R Muchas. Existe la idea de que las grandes son más proclives al cambio, de que lo tienen más fácil por un tema económico, aunque no me atrevo a generalizar. Desde la fundación tratamos de explicar que esto no es un tema económico, sino de mentalidad, de forma de pensar y trabajar, que no supone coste.

P El ser un tema de mentalidad vuelve a poner el foco en los jóvenes como motor de cambio.

R Ésa es una de las razones por las que sacamos el Premio Concilia, no queríamos que pasase como con nuestra generación, que nunca nadie nos habló de este tema. Ambos miembros de la pareja necesitan trabajar, se necesitan dos sueldos y ante eso hay que transformar todas las estructuras posibles, una de ellas es la empresarial, pero no es la única. Enfrentarte a esto sin que nadie te lo haya planteado nunca nos pareció una de las carencias, por ello decidimos planteárselo a los estudiantes. Descubrimos que son jóvenes mucho más preocupados por los temas sociales de su época de lo que nos pensábamos, a mí me sorprendió. Ellos lo han vivido ya, han visto a sus madres pasarlo mal, en un mercado laboral muy desagradecido, con modelos muy masculinos en los que tenían que sacrificar mucho y que llegada una determinada edad les daban la patada. Ellos tienen mucho que decir, apuestan por un cambio.

P Es esperanzador?

R Sí, aunque todavía hay mucha diferencia entre hombres y mujeres. Cuando les planteas su futuro todos se ven iguales, hasta que les planteas cuestiones de responsabilidad familiar ante cualquier imprevisto: ellas no dudan en afirmar que habrá una época en la que habrá que priorizar, pero a ellos les cuesta, lo que demuestra que hoy en día ya no se discrimina a la mujer por razón de sexo, sino por razón de maternidad o responsabilidad familiar.

P Los hombres no se implican en temas familiares, tampoco hemos avanzado mucho...

R Se implican cada vez más, sobre todo la gente joven, pero es verdad que todavía no al 50 por ciento.

P ¿En qué lugar coloca la crisis estos temas?

R La crisis es una oportunidad de cambio, hay que ser creativos y buscar nuevos modelos de trabajo que no supongan coste. Asusta a priori, pero las empresas que den un paso atrás se equivocarán. El trabajador necesita motivación, estar tranquilo y centrado. Trabajar bajo presión, con incertidumbre, no saca lo mejor de las personas.

P Es tan obvio que cuesta pensar que la empresa no se dé cuenta de ello.

R Sí, y no quiero pecar de ilusa, pero sé que crece el número de empresas así. Hay que invertir un poco de tiempo en estructurar el trabajo de otra manera para tener beneficios para toda la vida. Efectivamente la crisis nos está tocando a todos, pero las empresas que estaban subidas al tren de la conciliación continúan. Y esto es un efecto contagioso.

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