
"Hay estudiantes mejores y peores, y hay que establecer niveles en secundaria" para separarlos, "como en el Reino Unido, donde existen cinco", ya que "los niños que destacan en España no están aprendiendo lo que podrían aprender". Así lo cree Luis Garicano, catedrático de Estrategia y Ciencias Económicas de la London School of Economics (LSE).
Garicano opina que la reforma educativa es, junto a la del mercado laboral, lo que más necesita España para no perder competitividad en las próximas décadas. Según afirma, "tenemos que dejarnos de religión sí o religión no, que es un debate que distrae, y acometer una reforma educativa con consenso".
Garicano cree necesario también "que las universidades tengan la flexibilidad, capacidad y verdadera autonomía que les hace falta para competir", lejos del "modelo autogestionario de la Yugoslavia de los años setenta, en que al rector lo eligen sus subordinados", profesores, alumnos y personal administrativo, en vez de "responder ante la sociedad", algo que "no tiene ni pies ni cabeza" y "no pasa en ninguna empresa". Según este experto, "los rectores deben tener flexibilidad para elegir a los mejores profesores" y pagarles según su trabajo.
Luis Garicano hizo estas manifestaciones durante la presentación de la masterclass (clase magistral) que tres profesores de la LSE -él mismo, Danny Quah y Carsten Sorensen- impartirán en Valencia del 24 al 26 de febrero de 2010 en el marco de la feria Foroinvest. Organizada por la Fundación Cañada Blanch y el Instituto Valenciano de Finanzas, versará sobre "el cambio de modelo productivo español y las claves para fomentar la innovación y la competitividad".

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