La crisis se ha debido a una falta de moral". De esta forma resumía Álvaro Martínez-Echevarría, director del Instituto de Estudio Bursátiles (IEB), la difícil situación que han sufrido los mercados en los últimos ejercicios.
El dinero barato -los tipos de interés en Europa y Estados Unidos estuvieron en un nivel históricamente bajo durante varios ejercicios-, unido a una ingeniería financiera sin límites, ha provocado pérdidas superiores al billón de euros en las entidades y ha colapsado el sistema financiero.
Sin embargo, los expertos van un poco más allá y aseguran que esta bomba de relojería financiera ha estallado también por el mal hacer de algunos directivos y profesionales de las finanzas, que acrecentaron la delicada situación económica en su propio beneficio y el de su entidad. De hecho, reconocen que ha existido una falta de ética en su comportamiento, por lo que hay que volver a impartir en las escuelas de negocio esta materia para que no se vuelva a repetir una situación similar en el futuro.
Como consecuencia, el IEB ha iniciado una búsqueda de personas licenciadas en filosofía para que impartan esta asignatura en los másteres, programas especializados e incluso en la doble titulización, y poder evitar así que la codicia se superponga entre la forma de gestionar una compañía o un negocio.
El propio director del IEB considera que las escuelas de negocios deben reflexionar y hacer algo de autocrítica. "En los últimos años nos hemos centrado fundamentalmente en formar en contenido técnico a los profesionales. Y aunque en el IEB impartimos ética y deontología, creemos que son áreas de conocimiento sobre las que se debe profundizar", comentó en la rueda de prensa sobre el 20 aniversario del Instituto.
Este centro contratará a profesores de ética, filosofía y deontología y se incrementarán las horas dedicadas a estas áreas de conocimiento en los próximos meses. El objetivo según Martínez-Echevarría, "es mejorar los recursos de formación deontológica de los alumnos. Se tiene que volver a estudiar filosofía, los fundamentos morales, volver a los clásicos e invitar a los alumnos a la indagación moral. Es la única forma de que la situación mejore". Con esta medida, se abre una puerta laboral en el mundo de las finanzas a los filósofos .
Y es que ya son muchas las voces que critican la falta de moral en los últimos ejercicios y la necesidad de un poco de ética en el comportamiento. Uno de los primeros en España en reprobar la actuación de los bancos de inversión fue el presidente del Banco Popular, Ángel Ron, a mediados de 2008, cuando afirmó que la crisis financiera se debía a la existencia durante los últimos años de "mucho dinero fácil, muy barato, y por la avaricia vinculada a las retribuciones de un negocio, sin importar lo que había detrás".
Pocos meses más tarde, el comisario europeo de Economía, el español Joaquín Almunia, siguió ahondando en esta crítica: "Ha sido un problema de avaricia". Así sintetizó las causas de la crisis en una entrevista a una cadena de radio antes de explicar que los bancos y entidades habían invertido en productos financieros que no entendían "sin saber si serían buenos o malos".
También se ha sumado al debade Leopoldo Abadía, autor del libro La crisis ninja y otros misterios, -que se ha convertido en un best seller en tan sólo unos pocos meses, ya que va por su décima edición y ha vendido más de 150.000 ejemplares- trata precisamente en varios capítulos este problema, y considera que la actual crisis crediticia es un problema de "comunicación, además de imprudencia, avaricia, soberbia y confianza", relata.
Otro de los defensores de la conveniencia de la inversión ética es Stuart E. Lucas, director ejecutivo de Private Wealth Manage en la Chicago University School of Business, que aseguró en una entrevista a elEconomista que la principal lección de un gestor "es que deben contar con una estrategia de inversión a largo plazo basada en principios éticos. En estos momentos de crisis se puede caer en la tentación de pensar a corto plazo y en reaccionar ante la situación en lugar de mantener la perspectiva a largo plazo. Pero una de las lecciones clave que ha dejado esta crisis es que tienes que hacer los deberes y educarte en la naturaleza de las inversiones que estás llevando a cabo", comentó este gurú.
Y es que esta falta de ética parece estar en el fondo de los diez gigantescos fraudes piramidales conocidos en todo el mundo este año y que han provocado unas pérdidas superiores a los 55.000 millones de euros. El caso más flagrante se conoció a finales de 2008, cuando Bernard Madoff, ex presidente de Nasdaq y uno de los inversores más activos de los últimos 50 años, fue detenido por el FBI tras confesar que su negocio era un "esquema Ponzi gigante" que habría causado pérdidas de nada menos que 50.000 millones de dólares -37.500 millones de euros- a muchos de sus clientes. Su negocio consistía en que la rentabilidad prometida se pagaba con el dinero ingresado mediante la entrada de nuevos clientes. Pero las ramificaciones del escándalo han sido de dimensiones mayúsculas, ya que defraudó a cientos de familias ricas y fondos de inversión.
Pero éste no ha sido el único caso que ha aflorado en los últimos meses. A principios de 2008, los parqués sufrieron caídas superiores al 5 por ciento, debido al posible mal hacer de Jerome Kerviel, un trabajador de la firma de inversión Société Génerale, que provocó unos números rojos de casi 5.000 millones de euros. La propia entidad aseguró en su momento que este broker había sido capaz de crear una verdadera empresa paralela, disimulada en el seno del grupo, utilizando los recursos de Société Générale, y que había tenido la inteligencia de escapar a todos los procesos de control de la entidad.
