Entrevistas Ecoaula

"Saber como funciona el cerebro permite que los maestros ayuden de forma más efectiva a sus estudiantes"

Eva Ramírez | 7/03/2017 - 12:33 |0 Comentarios

"El mejor cambio en educación sucederá cuando los colegios y universidades que preparan a los futuros maestros incluyan la neurociencia educativa en sus cursos", así lo afirma el Doctor David A. Sousa, experto en Neurociencia en la Educación. Con una extensa trayectoria en el sector, estará presente en el I Encuentro Internacional de Aprendizaje que organiza Advanced Learning, Instituto Internacional de Aprendizaje, en Madrid los días 30 y 31 de marzo.

¿Qué importancia tiene la Neurociencia en la educación?

A medida que la neurociencia obtiene más éxitos examinado como funciona nuestro cerebro, vamos descubriendo más acerca de cómo aprende el cerebro. Cada vez sabemos más acerca de los procesos de atención y memoria, así como los de pensamiento de orden superior y el desarrollo social. Cuanto más sepan los maestros de estos nuevos descubrimientos, más probabilidades de éxito tendrán con el aprendizaje de sus estudiantes.

¿Por qué cree que un alumno está desmotivado hoy en día? ¿Cuáles son los factores que le llevan a ello?

Los estudiantes siguen motivados, pero no por la escuela. Creo que esto es porque la enseñanza tradicional se centra en el profesor que es el que habla, y los estudiantes son los que escuchan. Debido a que éstos últimos llevan interactuando con la tecnología desde que eran muy jóvenes, quieren que su aprendizaje sea también estimulante. Además, los estudiantes encuentran los medios de comunicación social y otras distracciones en sus dispositivos digitales mucho más interesante que lo que hacen en la escuela.

¿Cómo podemos motivar a los estudiantes?

Las clases necesitan más participación de los estudiantes y más ejemplos de cómo todo lo que están aprendiendo tiene aplicación en el mundo real. Los maestros deben esforzarse más para convencer y mostrar a los estudiantes que lo que hacen en la escuela es relevante, interesante y creativo.

Y cuando hablamos de maestros, ¿qué les hace desanimarse? ¿Qué pueden hacer para no "tirar la toalla"?

Por lo general, los maestros se desaniman cuando no ven resultados positivos. La neurociencia educativa puede proporcionar la información que los maestros necesitan para desarrollar estrategias de instrucción más motivadoras y atractivas que mejoren el rendimiento estudiantil. Aunque los maestros puedan ver que su tarea se vuelve más difícil, también deben saber que los nuevos descubrimientos sobre cómo funciona el cerebro pueden permitirles ayudar de forma más efectiva a sus estudiantes permitiéndoles desarrollar, mejor que nunca, todas sus habilidades e intereses.

¿La educación necesita una transformación? Si es así, ¿qué cambios necesita?

En mi opinión, el mejor cambio sucederá cuando los colegios y universidades que preparan a los futuros maestros incluyan la neurociencia educativa en sus cursos. Demasiados profesores están entrando en la profesión con el conocimiento pedagógico de los años 80, pero están tratando de enseñar a cerebros de 2017 y los profesores con experiencia, que ya están en las aulas, también necesitan conocer estos nuevos hallazgos de la investigación sobre el cerebro, y así poder actualizar su base de conocimientos. Además, el currículo debe cambiar, ser más relevante para el mundo cambiante de hoy en día. En lugar de aprender tantos hechos aislados que pueden no tener utilidad, se debe dedicar más tiempo a enseñar a los estudiantes cómo aprender. La información está aumentando y cambiando tan rápidamente que los hechos de hoy son la ficción del mañana. Es más importante que los estudiantes tengan las habilidades para saber cómo aprender nueva información.

¿Qué dicen las últimas investigaciones sobre el cerebro humano en el desarrollo cognitivo de los estudiantes?

Aunque su desarrollo cognitivo todavía esté algo condicionado por su composición genética, su exposición a tantas fuentes de comunicación está mejorando sus habilidades. Los estudiantes aprenden más cosas a edades más tempranas debido a la gran cantidad de tiempo que pasan enganchados a dispositivos digitales. Recuerde que sus sistemas emocionales se desarrollan mucho más pronto (de 10 a 12 años de edad) que los de pensamiento y raciocinio(de 22 a 24 años de edad). Eso no ha cambiado.

¿Es importante la tecnología para el desarrollo y mejora de la educación? ¿Cuáles son los últimos avances tecnológicos en educación?

La tecnología puede hacer mucho por la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje. Por ejemplo, cuando permite a los estudiantes ver lo que están aprendiendo aplicado al mundo real, o ponerse en contacto con estudiantes de otras partes del mundo para obtener sus puntos de vista sobre los temas tratados en el aula. La tecnología también puede ayudar a los estudiantes que tienen problemas de audición, visión u otras dificultades de aprendizaje a participar con éxito en su aprendizaje. Pero también debemos ser cautelosos en nuestro uso de la tecnología. Las investigaciones más recientes muestran que los estudiantes pasan tanto tiempo enganchados a toda clase de dispositivos digitales que sus cerebros se están reconectando de una forma diferente. Existe ya evidencia tangible que los sistemas de memoria y atención de los estudiantes están cambiando, ralentizándose en el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico y de orden superior a la par que se debilitan las habilidades sociales.

¿Qué necesita la sociedad del siglo XXI? Y, ¿qué necesita la educación del siglo XXI?

Los estudiantes que entran a la sociedad en el siglo XXI deben ser capaces de afrontar eficazmente el impacto de la tecnología, la expansión de la información y la globalización. Todavía nos pasamos mucho tiempo en las escuelas enseñando datos, más que desarrollando habilidades del siglo XXI. Es decir, necesitan desarrollar habilidades que les enseñen cómo aprender, cómo colaborar y llegar a acuerdos, cómo manejar la información y cómo ser respetuosos con las personas de diferentes sociedades y culturas.

¿Qué pasará con la educación en el futuro? ¿Qué papel desempeñará la tecnología? ¿Qué pasará con las formas tradicionales de enseñanza?

La respuesta a esta pregunta dependerá de lo que cada sociedad piense que es importante que sus hijos sepan y puedan hacer cuando terminen la escuela secundaria. Por supuesto, las maneras tradicionales de enseñar, donde el maestro imparte y los estudiantes sólo se sientan y escuchan, no puede ser nuestro enfoque principal del proceso enseñanza-aprendizaje. La enseñanza moderna debe ser una aventura colaborativa en la que los profesores y los estudiantes aprendan juntos, utilizando la tecnología sólo cuando sea necesaria, y el plan de estudios refleje las situaciones reales del mundo de hoy. Los maestros también deben tener suficiente tiempo durante la jornada escolar para reunirse con sus colegas, poder planear las lecciones y discutir el progreso de sus estudiantes.

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